Cum Laude

A lo largo de nuestros más de 70 años de existencia, hemos sido afortunados al presenciar diversos logros de algunos de nuestros miembros y otros de la comunidad química mexicana, en general. Por eso, este espacio queremos dedicarlo para brindar honor y reconocimiento a quienes forman parte de nuestra historia, pero también de la historia nacional e internacional, en el campo de las ciencias químicas y otras asociadas.

Rafael Illescas Frisbie

Nació en la Ciudad de México, en 1898. Fue de los primeros alumnos de la entonces recién fundada Escuela Nacional de Ciencias Químicas (ENCQ). Estudió la carrera de químico técnico que después se convertiría en la de ingeniería química. En 1919, recibió un diploma de manos del presidente Venustiano Carranza por haber sido el estudiante más destacado del país. Inició su actividad docente y fue nombrado profesor emérito de la Facultad de Química.

En 1941, el maestro Illescas organizó la Primera Convención Nacional de Químicos, en el Palacio de Minería, con la asistencia de numerosos profesionales de las distintas ramas científicas. Su actividad académica y laboral fue fructífera. En 1945, sugiere la necesidad de fundar una escuela de química fuera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ya que el cupo de la Facultad estaba limitado a 140 plazas y la demanda era muy superior. Así, crea la Escuela de Química Berzelius, parte del Centro Cultural Universitario, que después de convertiría en la Universidad Iberoamericana.

Más tarde, dirigió la oficina de Normas de la Secretaría de Industria y Comercio e inició la reglamentación de la fabricación y venta de diversos artículos. Creó –junto con otros químicos prominentes– la gran industria nacional de fabricación de medicamentos. Estableció las bases del estudio de la alimentación del pueblo mexicano; e inició el estudio de la bioquímica en México. El maestro Illescas murió en 1969.

Fuente: QuimiNet.

Amparo Barba Cisneros

La institucionalización de la enseñanza de la química en México se inicia, en 1916, con la fundación de la Escuela Nacional de Química Industrial (ENQl), y se consolida cerca de 1935, cuando se transforma en la ENCQ. Sin embargo, la universidad parecía un espacio reservado para los hombres y, más aún, si se trataba de estudios relacionados con la química. En este contexto, Barba inició sus estudios profesionales de ingeniero químico en la ENCQ, en 1937; por lo que es considerada una de sus estudiantes fundadoras.

Al término de sus estudios, realizó prácticas profesionales en el laboratorio químico de la refinería de PEMEX, en Azcapotzalco. Esto también resultó revolucionario, pues en aquella época era mal visto que una mujer estuviera en una planta industrial o en el laboratorio. No obstante, la actitud de sus compañeros de trabajo no modificó su interés en desempeñarse profesionalmente en la industria.

La fundación de los laboratorios de investigación Syntex, en 1944, trajo consigo una revolución científica, ya que en ninguna parte del mundo se producía progesterona industrialmente a partir de materia prima vegetal. En aquella época, el Instituto de Química (IQ) de la UNAM tenía tres años de haberse fundado, y cuando Syntex empezó a producir progesterona industrialmente, aún no había ni siquiera un investigador con el grado de doctor. Sin embargo, el cambio tecnológico se había desarrollado en México por la disponibilidad del barbasco como materia prima.

Reconociendo la capacidad profesional de Barba, en Syntex se le propuso realizar estudios de análisis orgánico microquímico en Estados Unidos y Canadá. A su regreso, la ingeniera asumió la responsabilidad de jefe del Departamento de Microanálisis de los laboratorios. Barba formó parte del grupo de científicos mexicanos que contribuyeron al desarrollo industrial de la primera mitad del siglo XX en nuestro país.

Fuente: Revista Educación Química, UNAM.

Luis Ernesto Miramontes Cárdenas

Nació en Tepic, Nayarit, en 1925; y murió en la Ciudad de México, en 2004. Estudió la licenciatura en química en la UNAM y fue investigador cofundador del IQ de esa misma Universidad. También llegó a dirigir la Escuela de Química de la Universidad Iberoamericana, y subdirigir el área de Investigación Básica del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP).

Su labor científica es muy extensa: abarca numerosas publicaciones y cerca de 40 patentes nacionales e internacionales en diferentes áreas, como la química orgánica, la química farmacéutica, la petroquímica y la química de contaminantes atmosféricos.

Entre sus múltiples contribuciones a la ciencia mexicana y universal, destaca la síntesis de la noretisterona, compuesto activo base del primer anticonceptivo oral sintético, mejor conocido como píldora anticonceptiva, en 1951, cuando Miramontes tenía tan solo 26 años de edad. La noretisterona es la primera progestina activa por vía oral, que hasta el día de hoy es uno de los ingredientes activos de los anticonceptivos orales que toman millones de mujeres en casi todo el mundo.

Por este descubrimiento, Miramontes es –junto a Andrés Manuel del Río, descubridor del vanadio, y Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995– uno de los tres químicos mexicanos de mayor trascendencia universal.

En 2005, la Academia Mexicana de Ciencias reconoció su trabajo como la contribución mexicana a la ciencia mundial más importante del Siglo XX. Cuatro años después, la BBC de Londres lo nominó uno de los cinco investigadores latinoamericanos más importantes de todos los tiempos. Así mismo, la Facultad de Química de la UNAM lo elogió como su egresado más sobresaliente de todos los tiempos, bautizando con su nombre el Premio 2009 QUIMIUNAM.

Fuente: EcuRed.

Benito Bucay Faradji

Nació en Durango, en 1931. Estudió en la ENCQ de la UNAM, donde obtuvo el título de ingeniero químico, en 1953. Cinco años después, la Universidad trajo a México la primera computadora del país: una IBM 650. Bucay fue uno de los primeros universitarios en aprender computación, programación y, junto con varios colaboradores, hicieron diseño de plantas en dicho equipo.

Cerca de 1950, fue contratado por la empresa Monsanto. Esta empresa se fusionó con Resistol y DESC, para formar Industrias Resistol, fue entonces que Bucay fue nombrado director de Planeación y Control, director adjunto y, finalmente, director general hasta 1990.

Fue miembro del Patronato de la UNAM; presidente del Consejo de Ética y Transparencia de la Industria Farmacéutica; fundador y presidente de la Fundación Mexicana para la Calidad Total y miembro del Consejo Directivo de la Fundación UNAM. También participó activamente en el Patronato de la Facultad de Química de la Universidad, de 1986 a 1999, dirigiendo la Campaña Financiera de la Facultad, misma que obtuvo una cuantiosa recaudación de donativos. También ha desempeñado diversos cargos dentro del Consejo Directivo del Patronato.

Fuente: Patronato de la Facultad de Química, UNAM.

Héctor Mario Gómez Galvarriato

Nació en Nayarit, en 1937. Estudió ingeniería química industrial en la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Fue fundador de Imperquimia, una empresa mexicana a la vanguardia en la fabricación de impermeabilizantes y emulsiones asfálticas. Gómez revolucionó la industria de la construcción al desarrollar tecnología de punta para mejorar la calidad y resistencia del cemento.

En 2004, recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y tiene registradas varias patentes de alto valor industrial. Actualmente, sigue impartiendo cursos y conferencias de Educación Continua en instituciones como el IPN, la UNAM, el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) y empresas privadas, sobre temas técnicos, científicos y desarrollo de innovación tecnológica.

Fuente: Consejo Consultivo de Ciencias.

José Mario Molina Pasquél y Henríquez

Nació en la Ciudad de México, en 1943. Es ingeniero químico egresado de la UNAM y doctor en fisicoquímica de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos.

Es pionero y uno de los principales investigadores a nivel mundial de la química atmosférica. En 1974, fue coautor –junto con FS Rowland– de un artículo científico, donde predecía el adelgazamiento de la capa de ozono, como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales: los clorofluorocarburos (CFC), que le mereció el Premio Nobel de Química, en 1995. Así mismo, sus investigaciones y publicaciones sobre el tema condujeron al Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas, el primer tratado internacional que ha enfrentado con efectividad un problema ambiental de escala global y de origen antropogénico.

Molina es miembro distinguido de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano, del Colegio Nacional, de la Academia Mexicana de Ciencias y la Academia Mexicana de Ingeniería, entre otras. Por su labor y contribución a la Ciencia ha recibido numerosos galardones, incluyendo más de 40 doctorados Honoris Causa.

Actualmente, es investigador de la Universidad de California en San Diego, donde forma parte del Departamento de Química y Bioquímica y del Instituto de Oceanografía, una de las organizaciones líderes en la investigación de los fenómenos asociados al Cambio Climático.

En México, preside –desde 2005– un centro de investigación y promoción de políticas públicas que lleva su nombre, donde realiza estudios estratégicos sobre energía y medio ambiente, particularmente en los campos de cambio climático y calidad del aire.

Fuente: Centro Mario Molina.

José Luis Mateos Gómez

Es profesor emérito de la Facultad de Química; de formación químico con doctorado en Ciencias Químicas, momento en el que fue discípulo de Herbert C. Brown y Donald Cram, ganadores del Premio Nobel de Química, en 1979 y 1987, respectivamente. Ha sido investigador en el IQ por más de 40 años, dando como resultado la publicación de 55 trabajos de investigación, la dirección de 21 tesis profesionales y siete doctorales.

A finales de 1970, Mateos fue invitado a colaborar con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como titular de la Subjefatura de Investigación Científica, y desde el Centro Médico Nacional se dedicó –durante seis años– a dirigir a un grupo interdisciplinario y a crear dos nuevos centros de investigación en Guadalajara y en Monterrey.

Ha participado en la elaboración y publicación de libros de texto, siendo autor de uno con el mayor número de ediciones por parte de la UNAM: Química Orgánica, utilizado ampliamente a nivel preparatoria y en los planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades.

Es miembro fundador de la Academia de la Investigación Científica de México y fungió como secretario de la misma durante tres años.

Fuente: Patronato de la Facultad de Química, UNAM.

Jaime Lomelín Guillén

Es ingeniero químico, egresado de la Facultad de Química de la UNAM. Fue director de Grupo Metalúrgico Químico, director general en Industrias Peñoles y director fundador de la Minera Fresnillo. Actualmente, funge como director corporativo de Grupo Bal y forma parte de la Junta de Gobierno del ITAM, de la Fundación UNAM y del Patronato de la Facultad de Química de la UNAM.

En 2018, fue merecedor del Premio Panamericano de Ingeniería, máximo reconocimiento de la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros (UPADI). El reconocimiento fue por sus más de 60 años en el ejercicio de su profesión; principalmente, por la reestructura operativa y estratégica de Peñoles, que colocó a la minera como la primera productora de plata y bismuto afinado del mundo, y por la creación de Minera Fresnillo, principal productora de plata en el mundo, cotizando en la Bolsa de Valores de Londres.

Fuente: Patronato de la Facultad de Química, UNAM.

Juan José de Pablo

Nacido en 1962, se licenció en ingeniería química en la UNAM, en 1985. Después completó un doctorado en ingeniería química en la Universidad de California, en 1990. Es conocido por su investigación sobre las propiedades termofísicas de los materiales blandos.

En Estados Unidos, es socio de la Academia Nacional de Ingeniería, la Academia Americana de Artes y Ciencias, y la Sociedad Física Americana. También es miembro honorario de la Academia Mexicana de Ciencias. Recibió el Premio AIChE Charles MA Stine por sus destacadas contribuciones al campo de la ciencia e ingeniería de materiales, la Medalla DuPont por excelencia en nutrición y ciencia de la salud, y el Premio de Física de Polímeros 2018 de la Sociedad Física Americana. Posee más de 20 patentes sobre múltiples tecnologías.

Actualmente, es profesor en el Instituto para Ingeniería Molecular en la Universidad de Chicago y codirector del Centro de Diseño de Materiales Jerárquicos (CHIMaD, por sus siglas en inglés).

Fuente: Escuela de Ingeniería Rutgers.

Octavio Manero Brito

Nació en la Ciudad de México, en 1952. Cursó la licenciatura y maestría de ingeniería química en la Facultad de Química de la UNAM. Inició su como docente fundador de la Escuela Nacional de Estudios Profesionales, Cuautitlán, en 1974. En el Instituto de Investigaciones en Materiales, creó grupos de investigación en líneas específicas sobre reología, ciencia y tecnología de polímeros. Ha sido responsable de varios proyectos con el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), y el apoyo de empresas, como Resistol, Condumex, Comex y Girsa.

Sus áreas de investigación han versado sobre problemas de extrusión en las industrias productoras de plástico y de elaboración de envases en particular, así como problemas de reología de surfactantes, cristales líquidos, termodinámica irreversible y modelos electroreológicos. En el aspecto aplicado de desarrollo tecnológico, participó en la producción y aplicación de floculantes poliméricos empleados en la clarificación y potabilización de aguas de desecho, tanto municipales como industriales.

Destacan sus aportaciones en la investigación del reciclaje de material para elaborar nanocompuestos poliméricos utilizando arcillas volcánicas o tereftalato de polietileno reciclado (PET). En dicho campo de aplicación, colaboró en el desarrollo de nanocompuestos poliméricos para sustituir los soportes de madera que sostenían los rieles del Metro de la Ciudad de México.

Manero ha recibido varias distinciones, como el Premio Nacional de Química, en 2002. Cuenta con una patente publicada y con varios desarrollos tecnológicos concluidos.

Fuente: Universidad de Guadalajara.

Rafael Navarro González

Obtuvo su licenciatura en biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en 1983 y su doctorado en química en la Universidad de Maryland, en 1989, trabajando con Cyril Ponnamperuma. Al término de sus estudios se incorporó al Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, como investigador asociado, y efectuó una estancia posdoctoral en la Universidad de Maryland, donde trabajó en química cometaria y en la planeación de un Centro Especializado de Investigación y Docencia en Exobiología de la NASA. En 1992, fue repatriado al ICN por el CONACyT y dos años después fundó el Laboratorio de Química de Plasmas y Estudios Planetarios, con una inversión aproximada de $2 millones de dólares.

Su trabajo de investigación lo ha llevado a las regiones más extremas del planeta, participando en expediciones científicas organizadas por la NASA en los desiertos más áridos de Norteamérica y Sudamérica para estudiar ambientes análogos a Marte en la Tierra. Actualmente, Navarro es investigador de la NASA en la misión espacial denominada Laboratorio de Ciencia de Marte, cuyo robot Curiosity fue lanzado en 2011.

Su trabajo de investigación es de carácter multidisciplinario, centrándose en diferentes aspectos atmosféricos y planetarios de los que destacan la química de altas energías, las propiedades físicas y químicas de aerosoles, la fisicoquímica de relámpagos y su impacto en el origen y evolución de la vida, entre otros.

Fuente: Academia de Ciencias de Morelos.

Francisco José Barnés de Castro

Realizó estudios de licenciatura en ingeniería química en la Facultad de Química de la UNAM y obtuvo los grados de maestría y doctorado en la Universidad de California. Inició su actividad académica en la UNAM, donde ha desempeñado los cargos de director de la Facultad de Química, Secretario General y Rector. Durante su gestión como director de la Facultad se llevó a cabo la campaña financiera que permitió la construcción del Edificio “E”; así mismo logró que la Universidad asignara recursos adicionales que igualaran los $4 millones de dólares obtenidos por la campaña, lo que permitió alcanzar un total de $8 millones que también permitieron recuperar las instalaciones de la antigua Escuela Nacional de Ciencias Químicas en Tacuba. 

Dentro de la Secretaría de Energía fue secretario técnico de la Comisión Petroquímica Mexicana y director general del IMP, subsecretario de Política Energética y Desarrollo Tecnológico y subsecretario de Hidrocarburos.

Actualmente, es comisionado en la Comisión Reguladora de Energía, vicepresidente para América del Norte del Consejo Mundial de Energía y vicepresidente de la Asociación Mexicana de Economía Energética. También es miembro de Fundación ICA, miembro fundador de la Fundación Nacional para el Desarrollo a través de la Energía y consejero del Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos para Energía y Medio Ambiente.

Fuente: QuimiNet y Patronato de la Facultad de Química, UNAM.

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